La pesca a mosca en alta montaña requiere un esfuerzo logístico y físico que se ve sobradamente compensando cuendo el pescador obtiene una trucha trofeo como la de la foto. La boca de esta trucha, fijaos en la dentadura, es espectacular. Se trata sin duda de un ejemplar longevo, con muchos años en el lago y que habrá visto pasar ante sí decenas de señuelos y moscas artificiales. Nos envia foto y relato de la captura en aguas de alta montaña Héctor Mateo, aficionado a la pesca a mosca.

“Una nueva escapada a la Alta Montaña, tiempo algo revuelto pero placentero para disfrutar de la montaña y de la pesca. No había apenas actividad y las truchas parecían desaparecidas. Con bastante paciencia y tras un largo camino intentando descubrir algún pez, me topé con una trucha bastante entradita en carnes… Yo la miré, ella me miró y desaparecióooo. Nos cruzamos la mirada, pero no le debí gustar, ya que desapareció y no volví a verla. Poco despues me encontré con esta preciosidad, creía que era peque, le serví un tricóptero en un tenedor del 12, con guarnición de pavo real. Parecía que tenía hambre, pero se quedó mirando de cerca, debía quemar la comida… Ese segundo de infarto y al final la debió encontrar a su gusto, ya que abrió la boca lentamente y dio un bocado mágico. Posada del comensal para la foto y a por el segundo plato….”